Declaración de terroríficas intenciones

Si estuviera interesado en la realidad, haría documentales.
—Wes Craven

wescravenskruegerbladeglove
Hoy es un día trágico para los aficionados del terror. El cineasta Wes Craven ha muerto, conocido por clásicos como Pesadilla en Elm Street (1984) y Scream (1996), no hay duda de que el género que tanto amo le debe mucho. Llevo mucho tiempo queriendo hacer despegar este blog, y el fallecimiento de un grande me ha hecho despertar de mi estupor.
Saludos, querido lector, si has ido a parar aquí, imagino que como yo eres un aficionado al terror. No me atrevería a decir que el terror es el mejor género, aunque lo sea para mí. En cualquier caso, es innegable que tiene algo especial: su cualidad primaria.

Me gusta pensar que el terror fue el primero de los géneros narrativos. Hombres primitivos resguardados en cuevas narrando terribles historias de un gran felino; más peligroso que cualquier dientes de sable, más inteligente y astuto, con una ansía por la carne humana inusual en otras bestias.
El instinto de supervivencia, evitar ser comido, esta inscrito en nuestro cerebro de reptil. Es algo primario. El terror va de la mano de ese sentimiento, el miedo nos recuerda que estamos vivos. Siempre que el miedo provenga de una fuente cuyo peligro no sea real, como un libro o una película, resulta incluso placentero. A la gente le gusta pasar miedo, pocas sensaciones superan ese chute de adrenalina seguido del respiro de alivio que nos dice que estamos a salvo. A nosotros no nos va a pasar nada, ¿o sí?

Somos tantos los aficionados que el terror es, a día de hoy, el género más rentable de Hollywood. Los analistas de guión reciben más guiones de terror que de cualquier otro género. Por desgracia, su tremenda popularidad es también su mayor debilidad. El terror tiene un cáncer: lo fácil que es sacar rentabilidad de un guión de genero aunque el resultado final, la película, sea un producto de ínfima calidad.
Gastar mucho en publicidad, mostrar en el trailer los tres o cuatro sustos de la película y el éxito está asegurado. Que la película sea mala resulta irrelevante a los productores, la gente acude en masa y llena las salas de cine en la primera semana, ¿qué más da que la venta de entradas baje drásticamente después de esa primera semana? Ya se ha hecho caja. Los tipos trajeados de Hollywood no cesarán en usar estas tácticas hasta que éstas dejen de tener éxito. Hacer una buena película de terror, de cualquier género en realidad, es muy difícil, ¿para qué molestarse si algo producido sin esmero y cuidado ya reporta beneficios?
Lo que lleva a la desagradable conclusión de que la culpa del estado actual del terror en el cine, recae, en fin último, sobre los propios aficionados. El público elige comprar las entradas y ocupar esos asientos, se conforma con esos sustos de tercera: sobresaltos en los que el sonido y la música se ponen a todo volumen (en inglés se les conocen como “jump scares”) en lugar de exigir terror psicológico de calidad, del que te acompaña incluso cuando la película ya ha acabado.
No conozco a nadie que le gustase Annabelle (2014), pero la verdad es que toda madre y perro de vecino fue a verla. Da que pensar.

No digo que las películas de terror no usen sobresaltos nunca, lo que digo es que son el equivalente a las flatulencias y caídas en la comedia. Un recurso fácil, que ciertamente no debería ser el único a usar. Si tienes una caja llena de herramientas no tienes por qué resolverlo todo a martillazos.

Y ese es mi mayor temor con respecto a mi género favorito. Si la vieja guardia, como Wes Craven (que en paz descanse), va desapareciendo, ¿qué ocurrirá con el cine de terror? Eso es lo que más me inquieta de todo.
Así que ya sabéis, amigos aficionados al terror, consumid con responsabilidad. No le deis vuestro duramente ganado dinero al primer tipo que os grite “¡bu!” en la cara.

En esta entrada introductoria he hablado sobre todo de cine, mas no debéis preocuparos, en futuras entradas hablaré del terror en otros medios de entretenimiento.

Vosotros, amigos míos, que os gustan las historias que os ericen el vello de la nuca, espero que me sigáis acompañando en este viaje. Tengo contenido de sobra esperándoos. ¡Hasta pronto! Y, recordad, mirad siempre debajo de la cama, y en el armario… nunca se sabe que puede estar esperando a que os durmáis.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s