Cine de terror (II): Cisne negro

Lo he sentido. Perfecto. Ha sido perfecto.

black_swan
Sí, habéis leído bien. La reseña de hoy es Cisne negro, una película de ballet… y también de terror, por mucho que pese a algunos.

La reseña que toca en esta entrada de Cine de terror tiene un doble propósito: descubrir una película a aquellos que aún no lo hayan visto y reivindicar un estupendo título para su legítimo género.

Tengo una tarea para vosotros, tranquilos, no os asustéis. No es como los deberes del instituto. Es fácil e indolora. Echad un vistazo a la ficha de Cisne negro (2010) de Darren Aronofsky en IMDB y luego haced lo propio con la de Repulsión (1965) de Roman Polanski.

¿Habéis detectado algo sospechoso? Ambas historias tienen una protagonista femenina que va descendiendo en una espiral de locura, sufriendo alucinaciones a lo largo de sus respectivas películas. Repulsión tiene la etiqueta de terror; mientras que Cisne Negro, no.

¿Qué ha pasado en 45 años? Sencillo, el terror se ha evidenciado como un género estigmatizado por la Academia. Aronofsky, haciendo gala de gran astucia, camufló su película como un drama con tintes psicológicos. Un movimiento inteligente puesto que una película protagonizada por un artista, como Cisne Negro, podía aspirar al Óscar a mejor película. Siempre y cuando no fuese señalada como película de terror. Es una verdad tácita que el terror tiene vedado el Óscar más importante pues es considerado un género menor (la sangre me hierve al escribir estas palabras). La única excepción hasta la fecha es El silencio de los corderos (1991).
Pese a la argucia, el Óscar a mejor película del año 2010 fue a parar al Discurso del rey. Puede que el jurado viera a través del “engaño”, o más bien que el biopic es uno de los géneros favoritos de la Academia.

Una pena. Cisne negro de verdad tenía posibilidades de ganar el premio a la mejor película al estar protagonizada por una artista. El jurado de la Academia está compuesto en gran parte por actores, por lo que se suelen favorecer estas historias.
Para muestra, tened en cuenta que el último Óscar a la mejor película fue concedido a Birdman, cuyo protagonista es *redoble de tambores* ¡un actor!
Un masaje de ego le gusta a cualquiera (además de que la película sea buena, claro).

No estoy juzgando a nadie, si yo fuera una figura importante de Hollywood me pasaría mi tiempo libre sobre una montaña de fajos de billetes, rugiendo y diciendo que soy un dragón y tendría a empleados cuyo único trabajo sería vestir como campesinos medievales y ratificar que, en efecto, soy un dragón.

Me siento ligero. Me he quitado un gran peso de encima. Ahora vayamos con la reseña en sí:
Aronofsky tiene un gusto especial por las historias en la que los personajes pasan por un gran sufrimiento físico y emocional (v.g.: Réquiem por un sueño), en Cisne negro el cineasta se encuentra en su salsa.

La historia que se nos narra en Cisne Negro es la de Nina, una prometedora y joven bailarina profesional, interpretación sublime de Natalie Portman.
Nina aspira al papel principal en la obra  El lago de los cisnes, la princesa cisne.
La princesa cisne es un papel complicado pues es un doble papel, por un lado el del cisne blanco, inocente y puro, como la propia Nina y que ésta interpreta en los ensayos estupendamente; por otro lado, el cisne negro, agresivo e impulsivo, todo lo contrario que Nina. La parte de cisne negro se le resiste mucho a Nina.

Thomas, el director del teatro (Vincent Cassel), viendo el potencial de Nina le termina dando el codiciado papel principal de princesa cisne. Aunque al mismo tiempo está frustrado con ella porque su carácter reprimido y complaciente interfiere con una buena interpretación del cisne negro.

La presión de interpretar correctamente tanto al cisne blanco como al cisne negro va cobrándose un alto precio en la estabilidad mental de Nina. Y hasta aquí puedo contar sin incurrir en spoilers.

Una de las bazas más fuertes de Cisne negro es su conseguida atmósfera. El espectador será partícipe de la sensación de aislamiento y angustia que embarga a Nina. La pobre Nina no tiene un respiro, e incluso su madre (Barbara Hershey) toma el papel del enemigo en casa. Una ex bailarina que está viviendo su sueño incumplido a través de su hija.

Nina no tiene el apoyo de verdaderos amigos, tiene gente que la presiona en exceso y rivales en el duro y ferozmente competitivo mundo del ballet. Para mí eso es, en cierto sentido, más terrorífico que algo sobrenatural. La vida real no tiene ni fantasmas ni vampiros pero no por ello deja de ser terrorífica a veces. El horror mundano de Cisne negro es palpable, podría ocurrir, y la identificación con Nina es inmediata.

No sólo asistimos al deterioro mental de la protagonista, Aronofsky nos regala primeros planos del sufrimiento físico de una bailarina de ballet. Esos detalles de pies maltratados resultan más turbadores que el excesivo gore tan frecuente hoy día.

Hay que destacar el papel de secundarios como Mila Kunis, que interpeta a Lily la bailarina que sirve de antítesis a Nina y Winona Ryder que interpreta a Beth, la antigua estrella del teatro a la que Nina reemplaza.

La banda sonora es potente y adecuada, tiene piezas musicales propias del ballet y otras propias de una obra de terror psicológico que acentúan la angustia y creciente paranoia de Nina. Esta curiosa mezcla da un atractivo toque de cuento de fantasía oscura al film (aunque lo que se nos cuenta es muy real).

A los que aún duden del carácter de film de terror de Cisne negro, no puedo más que recordarles que  el terror no necesariamente necesita de un elemento sobrenatural. Digo más, la locura ha sido una vieja tradición en la literatura de terror. Presente en la literatura victoriana y decimonónica, en la que a veces la naturaleza de los monstruos si estaban presentes se dejaba ambigua y quedaba a discreción del lector determinar si eran reales o fruto de la locura de los personajes (ejemplo de esto es Otra vuelta de tuerca de Henry James).
Por no hablar del mismísimo Edgar Allan Poe, quien tiene en su haber muchos relatos de terror con el declive mental como tema central.

Cisne negro es una adición esencial para la videoteca del aficionado al terror, pues recupera para el cine la necesaria tradición del terror psicológico. El cinéfilo en general también debería poseer el film, es una obra para disfrutar y continuar disfrutando con subsiguientes visionados.

Acabar diciendo que aunque el Discurso del rey se llevase el Óscar a la mejor película,  Natalie Portman recibió por esta película un merecido Óscar a la mejor actriz principal. Portman verdaderamente se deja la piel en el papel de Nina.

¡Hasta otra, aficionados al escalofrío!

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2 comentarios en “Cine de terror (II): Cisne negro

  1. Cristina de la Torre

    ¡Bravo!
    Me encanta esta peli. Fui a verla al cine y me puso los vellos de punta. Es escalofriante, y ciertas escenas de daños físicos aún me estremecen al recordarlas (ese maldito pellejo…).

    Para mí es el mejor papel hasta la fecha de Natalie Portman. Lo borda. Simplemente es perfecta en el papel. También me gusta Mila Kunis, a pesar de que su personaje no da tanto de sí.

    Mientras leía sobre lo que hablabas del terror psicológico pensé en Poe antes de que lo mencionaras. Y es que no puede ser más cierto! Es justo ESE tipo de terror. Ese tan real que nos hace pensar si nos podría ocurrir a nosotros en esa situación pero con ciertas pinceladas de apariencia sobrenatural (aunque todo quede en la mente).

    Buena reseña 😉

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias, Cristina. La escena en que se arranca el padrastro y termina llevándose una tira de piel de todo el dedo me angustió bastante, ¡que malos ratos hace pasar la película!

      En V de Vendetta Portman hace otro papel intenso y de sufridora pero estoy de acerdo en que en Cisne Negro hace su mejor papel hasta la fecha.

      Me llama la atención que digas que el personaje de Kunis no da tanto de sí. Precisamente no le daría la máxima nota a la peli porque creo que los secundarios, aunque con buenas interpretaciones y buenos personajes, no están aprovechados en el guión. Aún así es de mis favoritas.

      Definitivamente debería haber más obras de este tipo, los monstruos están bien pero no es lo único. Como bien demuestran Poe y otros. Los humanos podemos llegar a convertirnos en los peores monstruos.

      Me gusta

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