Halloween: su origen y evolución

Esto es Halloween, esto es Halloween. / Gritos en la oscuridad. / Esto es Halloween, la función ya va a empezar. / ¡Somos traviesos y a todos vamos a asustar!
Pesadilla antes de navidad, Henry Selick

Lamp pumpkin for witch
Lamp pumpkin for witch

Niños disfrazados que corretean por barrios residenciales, yendo de puerta en puerta pidiendo golosinas bajo el lema «truco o trato». En los patios, calabazas huecas con caras monstruosas talladas que se iluminan desde el interior y lápidas funerarias de gomaespuma. Telarañas de algodón y esqueletos de plástico en las entradas de las casas.

Esas son algunas de las imágenes que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en Halloween.

Popularizado por los norteamericanos, Halloween es, en sentido estricto, una fiesta cristianizada: la noche de todos los santos.

No obstante,  lo que en esa noche se practica poco o nada parece tener que ver con santos o con la religión cristiana. Más valdría llamar a la celebración «la noche de las brujas», no es para menos, teniendo en cuenta los orígenes paganos de Halloween.

Halloween tiene sus orígenes en Samhain, un festival celebrado por las tribus celtas de la antigua Irlanda —extendiéndose luego hasta Escocia. Samhain tenía una finalidad  práctica: prepararse para el invierno. Antes de comenzar los festejos se recogía lo sembrado, se movía el ganado de los pastos de verano a los de invierno y se decidía cuales de esos animales habría que sacrificar.

Samhain, por supuesto, era mucho más que eso. Era la noche en la que las barreras que separaban el mundo de los mortales del mundo de los espíritus se hacían más débiles.
En aquel entonces no había un calendario rígido como ahora, al contrario que el actual Halloween que se celebra siempre la noche del 31 de Octubre, Samhain se celebraba con la primera luna llena del ciclo invernal (a mediados de noviembre en aquella latitud). Además, los festejos podían durar más de una sola noche. Samhain era una fecha importante para los celtas pues significaba para ellos el comienzo de un nuevo año.

El druida de la aldea hacía una fogata en la que los aldeanos echaban pequeñas figuras de madera que representaban todo lo malo que les había ocurrido el año anterior. Mientras las efigies se convertían en ceniza, los allí reunidos comunicaban sus propósitos para el nuevo año. Algunos echaban piedras marcadas, a la mañana siguiente irían a buscarlas. No encontrar tu piedra era un mal augurio y la muerte te rondaría durante todo un año.

En las chozas de familias que hubieran perdido algún pariente el año anterior se cocinaba un plato extra para el alma del difunto que vendría a visitarlos durante Samhain. No todos los muertos eran benévolos, sin embargo. En la noche de Samhain se corría el riesgo de ser poseído por un sluagh, alma sin reposo que deseaba volver a experimentar lo que era estar vivo. Los celtas tallaban máscaras de semblante monstruoso y bailaban con ellas a fin de espantar a los sluagh, ¡podríamos considerar estas máscaras las precursoras ancestrales a los disfraces de Halloween!

El origen de las linternas de calabazas, las tradicionales Jack-o’-lantern, parece ser parte de un folclore mucho más moderno.  Aunque la talla de cáscaras de frutas y verduras es una forma de arte muy antigua, el cuento popular irlandés que da nombre a las Jack-o’-lantern es de mediados del siglo XIX. «Jack el tacaño, era un herrero borrachuzo y perezoso mas no carente de astucia. Jack engañó al Diablo para que no se llevase su alma, pero al morir fue rechazado en el cielo por la pecaminosa vida que había llevado. No pudiendo ir ni al cielo ni al infierno, el alma de Jack está condenada a vagar por el mundo de los vivos. Para iluminar su camino, el fantasma porta un candil». Las Jack-o’-lantern tenían como función mantener alejado a Jack el del candil y otros espíritus malévolos de los hogares. Obsérvese el paralelismo de Jack el del candil y los sluagh del la mitología celta.

En el Museo de Vida Campestre, en Irlanda, hay en exposición una Jack-o’-lantern del siglo XIX pero la cáscara tallada no es de calabaza, ¡sino de nabo!

¿Y qué hay del «truco o trato»? Pese a que se teoriza que los propios celtas de las islas británicas ya lo hacían, en imitación de los seres feéricos a los que ellos entregaban ofrendas —sirva de ejemplo el brownie, una pequeña hada doméstica que hacía labores del hogar a cambio de ofrendas de leche o miel—, el origen del «truco o trato» parece originarse de los pobres que iban de puerta en puerta pidiendo comida a cambio de oraciones durante el día de todos los santos. Esta costumbre ya se practicaba en el siglo XVI, sino antes, pues en la obra Los dos hidalgos de Verona de William Shakespeare, Relámpago le reprocha a su señor Valentín que está siendo lastimero «como un mendigo el día de todos los santos».

El lector atento se habrá dado cuenta de que Halloween es una mezcla de tradiciones y culturas, de paganismo celta y cristianismo. El Halloween presente está lejos del Samhain del pasado aunque a la vez, en cierto modo, cerca. Aún hay quienes vuelven a la fuente. Samhain es celebrado como tal por círculos neopaganos y recreacionistas. Cabe destacar la procesión por las calles de Edimburgo realizada por la Beltane Fire Society  para celebrar el «Samhuinn» (la forma gaélica escocesa de Samhain) en la que sus componentes se disfrazan de celtas pictos —pieles teñidas de azul como corresponde a los celtas de las Tierras Altas— que a su vez están disfrazados para la ocasión con máscaras para espantar a los sluagh, cornamentas del dios cornudo u ornamentos de hojas para despedir la época cálida. Disfraces dentro de disfraces, ¿metadisfraz?
Odiaría finalizar este artículo obviando mencionar las voces en contra de la importación de Halloween a nuestras tierras. Hay gente apesadumbrada por la americanización de nuestra cultura, gente que haría bien en recordar que fueron emigrantes europeos los que introdujeron sus ya remozadas costumbres en Norte América; costumbres que hicieron posible el nacimiento de Halloween.

Europa no se americaniza al adoptar Halloween, más bien, el Viejo Continente toma del Nuevo Mundo lo que siempre fue suyo.

Referencias

  • Monaghan, Patricia. The Encyclopedia of Celtic Mythology and Folklore. Facts on File, 2004.
  • Velasco, Manuel. Breve Historia de los Celtas, 3ª ed. Nowtilus, 2009.
  • Beltane Fire Society

Imagen de portada

“Lamp pumpkin for witch” by Torange.biz is licensed under CC BY 4.0

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