Fancine 2015 (IV): Deathgasm

—¿Qué carajo dice?
—No sé, creo que es latín.
—Cómo qué, ¿Dora la maldita exploradora?
—No, como los romanos y esa mierda.

Por fin, con lágrimas en mis ojos de pura felicidad, ha llegado el momento de reseñar una película del Fancine que me ha encantado: Deathgasm (2015).

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Póster de la película

En el Fancine del año anterior sólo vi una película, y esa fue Housebound (2014). Una comedia de terror neozelandesa, que me hizo disfrutar como pocas pelis lo han hecho hasta ahora. Pues bien, cuando me enteré de que en el Fancine de este año había una película del mismo género y nacionalidad no pude evitar añadirla a mi peculiar maratón, por si acaso se repetía la magia. Y vaya sí lo ha hecho.

La historia es simple como un martillo, como a mí me gusta, Deathgasm narra las peripecias de un par de metaleros que forman una banda junto a dos frikis jugadores de rol y desatan las fuerzas del infierno en un pueblucho de Nueva Zelanda, por accidente, al tocar una partitura escrita en un ajado pergamino.

Deathgasm promete sangre y risas desde el minuto uno y cumple ese objetivo con creces. Si tuviera que compararla con otras pelis, diría que Deathgasm es una mezcla de Tenacious D: dando la nota (2006) y Evil Dead 2: Terroríficamente muertos (1987), pero no me malinterpretéis Deathgasm es su propia criatura y una película muy digna por sus propios méritos.

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Deathgasm usa contrastes para conseguir un efecto cómico.

Los tres protagonistas están fabulosos y sus personalidades se complementan muy bien, sirven a la historia y al humor. Milo Cawthorne interpreta a Brodie un metalero bastante tímido e inseguro que se siente como un pez fuera del agua después de tener que irse a vivir con sus tíos y un primo que le hará la vida imposible. Zakk (James Blake) es todo lo contrario a Brodie, es un metalero como él pero rezuma carisma y confianza; si bien es un poco, o bastante, capullo. Cerrando el elenco principal tenemos a Medina (interpretada por la guapísima y talentosa Kimberly Crossman) que sirve de interés romántico a Brodie sin dejar de ser un personaje interesante en sí mismo, la rubia modosita que descubre las delicias de la música metalera (literalmente, ocurre eso en una de las muchas hilarantes escenas del film).
Estos tres personajes principales no sólo tienen personalidades muy diferenciadas sino que cada tiene su arco de transformación. Muchas películas «serias» podrían aprender una o dos cosas de Deathgasm en ese departamento.

Los secundarios también están muy bien, los frikis resultan muy divertidos en su patetismo entrañable (quizá no sean personajes muy originales pero hacen gracia). Como curiosidad, señalar que el actor Cameron Rhodes, que hacía de psicólogo en Housebound, en Deathgasm tiene un pequeño papel como profesor de matemáticas.

La gran fortaleza de Deathgasm radica en saber transformar los elementos clásicos de una película de terror, dándole la vuelta a la tortilla, para extraer comedia de ello. En mi opinión esta cualidad está a años luz tanto en calidad y vis cómica del humor derivativo o de referencias de, por ejemplo, Scary Movie (2000). Sirva de muestra  una escena en la que Brodie está orinando en el baño y un chaval del instituto, poseído por un demonio, le dice el horrible destino que le espera y se va, sólo para regresar y ver que Brodie sigue impávido continuando sus asuntos y, contrariado, continua diciéndole barbaridades para tratar de asustarlo sin éxito. La escena que he descrito tiene muchos elementos que pertenecen al terror por antonomasia: luz tenue e intermitente, voz distorsionada y maquillaje grotesco. Deathgasm consigue una comedia poderosa porque respeta el género del terror y lo conoce. Algo que se les escapa a las películas que son meras parodias de mercadillo.

No soy sólo yo. En más de una ocasión la sala estalló en carcajadas. Obviamente, Deathgasm debe haber hecho algo bien.

No puedo dar fin a esta reseña sin mencionar que tanto la banda sonora (gloriosa música metalera) como el conseguido maquillaje de los poseídos terminan de coronar el film. ¡Han debido quedarse sin existencias de sangre falsa en Nueva Zelanda!

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Las terroríficas e hilarantes huestes de Aeloth el Ciego son otro de los puntos fuertes del film.

Deathgasm ha terminado lo que Housebound comenzó. Ahora soy un converso al cine neozelandés y su maestría en hacer comedias de terror que son entretenimiento puro, sin pretensiones. Así que no puedo hacer menos que recomendar encarecidamente el visionado de esta película.

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