Hablemos de terror (VI): El terror si breve…

La ficción de terror nos enseña que todo el control que creemos tener es ilusorio, a cada momento nos balanceamos sobre el caos y el olvido.
—Clive Barker

En el anterior artículo sobre cómo escribir relatos de terror nos centramos en la teoría, en esta segunda parte trataremos de poner lo aprendido en la práctica.

Bien, estáis sentados frente al ordenador. Los dedos sobre el teclado. Listos para teclear un poco de terror. ¿Qué necesitáis ahora?

Además de una idea y ganas de trabajar, tenéis que tener en cuenta la extensión de la obra que queréis realizar. No el número exacto de palabras, claro, eso es una locura. Pero sí que os conviene tener una idea aproximada. No se puede contar lo mismo en tres líneas que en tres folios, o trece, hay que abordar esos futuros relatos de terror de diferente forma.

Vamos a ver los diferentes tipos de relatos de terror según su volumen y sus características, virtudes y limitaciones. En este artículo me voy a centrar en las formas de relato más breves de todas.

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Detalle de El triunfo de la muerte, cuadro de Pieter Brueghel el Viejo

El microrrelato de terror (100 palabras o menos)

La mínima expresión del género, hasta tal punto que cabe preguntarse: «¿esto es terror?»
Si el terror es algo que se construye con la atmósfera (una de las tres Aes), ¿cómo puedo describir un ambiente sórdido y al mismo tiempo contar una historia? La respuesta contundente es que no puedes. Si ni siquiera puedes contar una historia en sí, con ese reducido número de palabras, ¿cómo ibas a crear una atmósfera que es algo que se va introduciendo gradualmente en un relato?

Para el microrrelato de terror tienes que prescindir de la atmósfera siniestra. La atmósfera es la primera baja en la guerra de la ficción breve, ¿qué le vamos a hacer?

Ahora puede que os estéis haciendo otra pregunta perfectamente legítima: «¿Para que tomarse la molestia con los microrrelatos? No es como si me fuera a hacer un autor famoso a base de microrrelatos.» Y tendríais toda la razón. Sin embargo, en estos tiempos que corren en los que muchos escritores tienen blogs y se mueven por las redes sociales, puede ser una herramienta más a tu disposición para entretener a los lectores. Totalmente opcional por otra parte. Pero, oye, ahí está.

El micrrorelato de terror más que una historia es una idea de historia de terror. Una premisa sugerente que podría convertirse en un relato con “R” mayúscula si así lo quisiéramos. Por su mínima extensión sólo podemos usar la Angustia de las tres Aes del terror y si acaso una forma reducida de Anticipación.

Lo mejor es pensar en un miedo común como tema, por ejemplo el miedo a envejecer (que de modo implícito es el miedo a la muerte, el miedo más universal). Ese mismo tema será nuestra Angustia. Para la Anticipación, teniendo tan poco espacio de maniobra, lo mejor es usar la técnica del cebo y cambiazo (bait & switch) que es como funcionan la mayoría de los chistes: crear una expectativa en tu audiencia para luego dar el giro de efecto. ¿Se hará viejo hasta morir el narrador de mi historia o acaso ha descubierto el secreto de la eterna juventud?

Los años pasan en un suspiro. Es duro mirarte en el espejo y no encontrar la belleza de la juventud que antes dabas por supuesta. Fue una sorpresa que un día las arrugas desaparecieran… junto con el resto de mi rostro.

Pues parece que ni lo uno ni lo otro. Algo útil a la hora de confeccionar tales relatos es pensar como un geniecillo malvado, los personajes ven cumplidos sus deseos de tal forma que preferirían haberse quedado como antes. Como la periodista que desea ganar prestigio y fama con un reportaje sobre un asesino en serie y acaba en primera plana como su última víctima. El terror aunque es lo opuesto del humor está lleno de estas ironías. A fin de cuentas, recordad que el humor negro a menudo es nuestra respuesta para combatir el miedo. Chistes macabros sobre enfermedades o terrorismo son la respuesta psicológica de nuestro cerebro para restar fuerza a esos temores. «Eso no va a pasarme a mí.»

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Detalle de The hands resist him (1974), cuadro de William Stoneham

Los miedos no son los únicos temas a usar, el terror también es mancillar las cosas hermosas. Como el amor de una madre.

Crecen tan deprisa. Un día los tienes entre tus brazos diciéndote «mamá» por primera vez y antes de que te quieras dar cuenta están trayendo chicas a casa. Son más difíciles de ocultar que los animales pero no importa, los geranios necesitaban abono. Mamá siempre estará ahí para cuidar a su pequeño.

E igualmente las cosas bonitas hechas perversas son miedos, son Angustia. El terror se haya oculto entre lo cotidiano. Hay monstruos entre nosotros, disfrazados de hombres y mujeres.

El tweet de terror (140 caracteres o menos)

El más difícil todavía. Aquí ya no hablamos de un límite auto-impuesto de palabras sino un límite de caracteres que viene dado por la propia red social, Twitter. Todo cuenta como caracteres y digo TODO. Incluidas no sólo las letras sino también los signos de puntuación y los espacios. Si encima queréis incluir algún hashtag (v.g.: #terror) veréis reducido el número de caracteres que podéis usar, ¿sentís ya la claustrofobia?

En este formato a lo más que se puede aspirar es a evocar algo. Crear imágenes con palabras. Una buena táctica para hacer memorables nuestros siniestros twits es usar figuras literarias e incluso ponernos un poco poéticos. En el siguiente ejemplo, con el castigo después de la muerte como tema, uso la aliteración (repetición del mismo sonido en las sílabas iniciales):

Almas arrojadas al averno aúllan angustiadas, ancladas hace años a amargos arrepentimientos.

¡Y me sobra espacio para algún hashtag! Repitiendo el sonido “a” también pretendo crear un efecto como de gemido fantasmal “aaah, aaah”. Si alguna vez queréis usar la aliteración no es necesario que todas las palabras de vuestro texto empiecen por el mismo sonido; de hecho, es posible que queráis usar palabras léxicas (como preposiciones) que no empiecen por ese sonido. Tened en cuenta, sin embargo, que tendréis que usar bastantes o si no el efecto se pierde. Os invito a explorar otras figuras literarias y experimentar con ellas.

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Detalle de Dante y Virgilio en el Infierno, cuadro de Bouguereau

En el formato twit otra opción es hacer poemillas, imitar a Poe y hacer terror lírico:

La madre oscura que amamanta con ternura y locura. Su glorioso balido emana de muchas bocas, dulce deleite cuando la invocas.

En caso de que tengáis curiosidad la figura a la que hago referencia es Shub-Niggurath la perversa diosa de la fertilidad creada por Lovecraft. Como poeta soy bastante pobre, lo admito, pero la musicalidad de una rima ayuda a que un texto llame la atención. Os invito a que canalicéis vuestro Poe interior, ¿quién sabe? Quizá os salga algo sublime.

Se acerca el final del artículo y quiero dejaros una reflexión: si bien es cierto que no vais a haceros escritores famosos escribiendo cosas como los ejemplos que he escrito para este artículo, todo lo que aquí habéis leído puede aplicarse a relatos más extensos e incluso a novelas. La escala será mayor y tendréis más herramientas a vuestra disposición pero escribir microrrelatos puede ser un buen ejercicio. Quizá os sirvan de brainstorming y eso lleve a la gestación de una novela.

Esto es todo por ahora, en un próximo artículo analizaré formatos de relatos de terror con más enjundia. De estos que cuentan historias de verdad en lugar de evocar ideas o imágenes. ¡Hasta la próxima adictos al escalofrío!

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4 comentarios en “Hablemos de terror (VI): El terror si breve…

    1. Bueno, tiene su dificultad. No te voy a engañar, me siento más cómodo con los relatos de 1000-5000 palabras. Ese tipo de relatos son los que tienen más posibilidades de ser recordados y si están más cerca del espectro de las 5000 palabras que de las 1000 te permiten incluso desarrollar personajes.

      Sin embargo, los microrrelatos son un ejercicio interesante porque te hacen tener un estilo más pulido con menos contenido superfluo cuando escribes cosas más grandes, una novela incluso.
      Además, en un blog no me atrevería a hacer entradas de 3000 ó 5000 palabras, espantaría a todo el mundo, con lo que estas cosas breves tienen sus usos.

      Le gusta a 1 persona

  1. Seiduna

    Un detallito un poco al margen del artículo: ya que citas a Clive Barker al principio, la editorial Valdemar (que supongo que te resultará familiar :P) va a publicar en breve varios tomos de cuentos suyos. Me parece algo bastante destacable como para hacerles pseudo propaganda.

    Le gusta a 1 persona

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