La oscuridad te llama (I)

Vamos a jugar con fuego / Y cada noche, la luz roja / Estará ardiendo como tus ojos / Nuestro tiempo no existe / Porque viviremos por siempre
—The Birthday Massacre. “Play with fire”

La vida adulta estaba probando ser un hueso duro de roer. Nada que no hubiera anticipado antes, pero, mentalizada o no, a veces el estrés era demasiado para ella. Las clases en la universidad y el trabajo apenas le dejaban tiempo libre para socializar. Claro que, tenía que hacerse la inevitable pregunta: ¿supondría alguna diferencia tener ese tiempo extra?
Las otras chicas siempre acababan hablando sobre sus familias, amigos de fuera de la uni, o —Dios no lo quisiera— novios.
Pese a todo, la compañía de otros jóvenes era agradable y Lotte estaba segura de que había gente ahí afuera con la que podía conectar. Sólo necesitaba algo más de tiempo para encontrarlos. Una siesta reparadora tampoco estaría mal, sin embargo eso tendría que esperar. Su turno en la cafetería Melusine comenzaba en unos minutos y si no aligeraba el paso iba a llegar tarde.
Un tipo corpulento embutido en una gabardina desgastada se abría paso por la transitada calle por la que caminaba Lotte. De forma inmediata llamó la atención de la joven. No hacía frío como para ir tan abrigado y la gente se hacía a un lado para dejarlo pasar pero sin reparar en él. Llevaba un sombrero muy calado y una bufanda raída subida hasta la nariz lo que oscurecía sus facciones por completo, salvo unos grandes ojos amarillos.
Trató de esquivarlo, pero no reaccionó a tiempo y la figura de aquel individuo era tan inmensa que acabó chocando con él. El tipo de la gabardina parecía tan sorprendido como ella, balbuceó algo ininteligible y posó sobre ella aquellos grandes ojos amarillos. Las pupilas tenían una posición horizontal y la poca piel visible entre ellos era grisácea y llena de verrugas. Aquella mirada inhumana hizo temblar a Lotte.
Retrocedió por instinto cuando el extraño extendió el brazo para agarrarla y cruzó a la acera de en frente sin mirar, un coche frenó en seco y el conductor la increpó. Lotte hizo caso omiso de los insultos, sólo le preocupaba perder de vista al tipo de la gabardina.

Lotte entró en la cafetería, sin aliento. Fue como un rayo hacia el baño para lavarse la cara, notaba la frente perlada de sudor. Cuando se colocó detrás del mostrador ajustándose el mandil, vio que Chad, el mánager, le miraba de soslayo con un gesto divertido.
—No hace falta que pongas en peligro tu salud por un par minutos de retraso, ¿o acaso estás entrenando para una maratón?
Lotte negó con la cabeza.
—Nada de eso, por el camino… alguien me asustó. Es todo.
Chad se puso serio.
—¿Quién…?
Lotte se aseguró de que no había clientes cerca.
—No lo sé, iba con un abrigo largo. Pero su piel era gris y tenía ojos como de animal.
—¿Un monstruo?
En seguida se sintió como una estúpida, Lotte se recriminó no haberse inventado algo. Cualquier otra cosa.
Por suerte llegó un cliente y la rescató de sufrir más vergüenza.
Para sorpresa de Lotte Chad reanudó la conversación cuando acabó de tomar el pedido.
—Tal vez estén rodando una película cerca de aquí.
—¿Eso crees?
Chad se río entre dientes.
—Eso, o ha comenzado una invasión alienígena.
—Muy gracioso.
Chad se encogió de hombros.
—Puede haber sido cualquier cosa, como uno de esos canales de broma de Youtube. Tal vez en unos días descubras que te has convertido en una celebridad de Internet, Lotte.
—Entonces alguien lo pagará caro. El próximo bromista se llevará una patada donde no brilla el sol, eso seguro.
—Uy, no me gustaría estar en el pellejo del desafortunado que te toque las narices.
Lotte se animó un poco. ¿Cómo podía haber sido tan gallina? Con Hollywood tan cerca, debería estar prevenida. Conforme la cafetería se fue llenando de clientes, Lotte olvidó por completo el incidente.
Cuando llego la hora de cerrar, Lotte se dio el capricho de llevarse un chocolate caliente. Escribió su nombre en el vaso de cartón como si hubiera sido un pedido, quizá un gesto tonto pero tenía la costumbre de hacerlo.

Tal vez se saltase la primera hora de mañana, iba bien en literatura inglesa. Se lo podía permitir. Tenía sueño acumulado y el fin de semana quedaba aún lejos.
Lotte buscó en su bolso su reproductor mp3 cuando le vino un fuerte olor a agua salada y escuchó unos pasos tras ella. Se dio la vuelta y allí estaba, la figura obesa enfundada en una gabardina. Trató de recordar lo que le dijo Chad, que sería un bromista. Maquillaje, lentillas… a fin de cuentas, esto era Los Ángeles.
Pero una cosa era encontrase con un supuesto monstruo durante el día, en una calle transitada. Otra cosa muy distinta era reencontrarse con ese mismo monstruo al anochecer, en una calle desierta. Lotte ya no estaba tan segura de que aquel fuera un bromista o un actor de una película de terror después de un rodaje. Sus grandes ojos amarillos tenían un brillo maligno en las tinieblas. Con andares patizambos, el monstruo se acercó a ella.

¿Qué hará Lotte? (Votación finalizada)

Siguiente capítulo

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6 comentarios en “La oscuridad te llama (I)

  1. Heroína Escarlata

    Yo voto por huir. Tirarle el chocolate o darle una patada en la entrepierna me parecen dos acciones demasiado ofensivas para hacerle a alguien que no te ha hecho nada. Por muy monstruoso que sea su aspecto 😛

    Le gusta a 1 persona

    1. A ver, a ver, se vota con Twitter (la frase final es un enlace). Que si no todo esto, es muy caótico.
      Y como en los juegos de rol, uno elige que hace el personaje, en este caso dentro de las opciones, pero el resultado ya se verá.
      En cualquier caso, gracias por pasarte y el feedback. 😉

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