La oscuridad te llama (II)

Ir al primer capítulo.

Lotte estaba congelada en el sitio. Su mente estaba gritando en el interior de su cabeza «Muévete, ¿a qué estás esperando? Márchate de aquí.» Su cuerpo, no obstante, se negaba a obedecer.
La criatura iba ganando velocidad, impulsada por su propio peso. El olor a agua salada, ahora mezclado con carne podrida, ganaba intensidad. Se imaginó a sí misma aplastada bajo su obesa figura, aquel pensamiento pareció devolver la vida a sus pies justo a tiempo para permitirle tratar de esquivar al monstruo. Lotte evitó el mayor impacto de la carga pero chocarse de refilón con el musculoso brazo de la criatura bastó para que se cayera al suelo de culo. El contenido de su bolso se esparció por la acera. El monstruo tuvo que hacer un esfuerzo por detenerse, la inercia lo había llevado unos cuatro metros en dirección opuesta a su presa.
Algunas chicas tenían spray de pimienta, no era el caso de Lotte. Manoteó hasta dar con lo siguiente mejor: el vaso de cartón con chocolate, aún caliente al tacto. Cuando se irguió tenía a la criatura frente a ella. Respiraba pesadamente bajo la bufanda. Lotte no perdió más tiempo, abrió la tapa de plástico y apuntó lo mejor que pudo a los ojos. Cuando el chocolate caliente salpicó en los ojos amarillos de la criatura, esta rugió irritada mientras se movía con violencia de lado a lado.  En su agitación, la bufanda que cubría la parte inferior de su rostro se deslizó hacia abajo revelando una boca repleta de colmillos. El monstruo comenzó a golpear el aire. Sus gruesos dedos membranosos acababan en garras que prometían un sangriento destino a Lotte, si no aprovechaba la oportunidad para escapar.
Lotte puso distancia entre ella y la furiosa criatura mientras recogía su bolso. Durante un par de segundos pensó en recuperar el resto de sus pertenencias, mas decidió que no iba a arriesgar su vida por una barrita de muesli, tampones, caramelos, el reproductor mp3 o cualquier otra estúpida cosa que hubiera estado hasta hace unos momentos dentro de su estúpido bolso. No, definitivamente su vida valía más.

El camino de vuelta al piso se le hizo eterno. Cada vez que Lotte giraba la cabeza esperaba ver una siniestra mole con ojos bestiales detrás de ella. Nadie la seguía, ya no. Comprobó con alegría que las llaves, junto a la cartera, se encontraban entre las cosas que no  se habían caído en la calle. Soltó un suspiro de alivio al cerrar la puerta del edificio tras de sí. Cuando era pequeña, en la residencia, algunas de las chicas mayores la habían asustado con sus historias sobre el fantasma de Valerie. Una huérfana que había matado a sus compañeras de habitación antes de suicidarse en las duchas. Durante una buena temporada había tenido vívidas pesadillas con Valerie, incluso, alguna vez, había llegado a verla estando despierta gracias a su activa imaginación. Por supuesto, Valerie era un embuste. Tan real como Bloody Mary, un cuento para no dormir. Nada más. Fantasmas, brujas y vampiros eran pura fantasía. Sin embargo, allí afuera se había encontrado con un monstruo real. Una idea aterradora rondó la cabeza de Lotte, aquella criatura no podía ser la única del mundo. Entonces, ¿cuántos cuentos para no dormir eran algo más que eso? Sintió nauseas. Necesitaba una ducha.
Al entrar en el apartamento, se encontró con su compañera de piso. Tanya iba vestida para matar, era obvio que planeaba salir y darlo todo. Lotte envidiaba a Tanya, siempre tenía planes. Claro que, Tanya tenía el apoyo económico de sus padres. No tenía que preocuparse de hacer malabares con un trabajo a jornada completa y la universidad. Ahora, en cambio, no le importaba eso. Se alegraba de contar con su compañía, aunque fuera por poco tiempo.
—Ah, hola, Lotte. Me has pillado a punto de irme.
—Ya veo, estás muy guapa.
Tanya le dedicó una sonrisa radiante.
—Oh, gracias. Oye, ya que estás aquí, podrías venirte conmigo y las chicas. Lo pasaríamos muy bien.
A Lotte le pilló por sorpresa la invitación. Quizá en otro momento habría sido tentadora, ahora sólo podía pensar en aquella cosa y rezaba por haberle dado esquinazo. Además, estaban las clases del día siguiente.
—No sé… —comenzó a decir.
—Puedo prestarte un vestido, si lo necesitas. Seguro que encontramos alguno que te siente bien.
—Gracias, pero, de verdad, no me apetece demasiado. Al salir del trabajo me ha estado persiguiendo un… vagabundo muy raro.
Lotte no iba a decirle a su compañera de piso que le estaba acechando un monstruo con garras y colmillos.
—¡Vaya! Yo me habría muerto del susto. ¿Estás bien?
—Ahora, sí. Ha sido un sobresalto, Tanya. Nada más. No te preocupes.
—Vale, como digas.
Lotte se dirigió al sofá y encendió la televisión. Tanya se sentó junto a ella.
—Pues mira, Lotte —le dijo poniéndole una mano en el hombro—, más razón para que te vengas. Ya sabes, fuerza en los números, olvidar el mal trago y todo eso.
Lotte no sabía si Tanya tenía mucho interés en hacerse amiga suya o es que sentía un poco de pena por ella. Sospechaba que era lo segundo, lo que hizo que se sintiera incómoda.
En todo caso, le gustaría que fuera ella la que se quedase en el piso. Por no estar sola. Aunque si el monstruo aquel la hubiera seguido y rompiera la puerta del apartamento, Lotte no creía que dos chicas representasen una gran diferencia de una.
—Te agradezco la invitación, Tanya, de veras. Pero estoy agotada. Y mañana tengo clases. Ahora mismo sólo tengo ganas de una ducha y de acostarme pronto.
Tanya apretó los labios.
—Como quieras, no te insisto más.
Cuando su compañera abandonó el piso, Lotte apagó la tele y se incorporó. Podía ver a alguien desde la ventana, bajo una farola. El corazón se le aceleró.
No era el monstruo de la gabardina. Pero estaba observándola. Era un hombre de mediana edad, con cabellos y barba plateados, vestido con una especie de mono gris de trabajo. A sus pies tenía una maleta. Al ver que Lotte se había asomado, alzó una mano en gesto de saludo.
Era un poco tarde para que un fontanero o un electricista siguiera trabajando. ¿Quién era ese tipo? Lotte recordó que en algunas historias de terror, los monstruos podían disfrazarse de gente normal. Pronto descartó ese pensamiento, si el monstruo de ojos amarillos tuviera ese poder lo habría usado para sorprenderla. Aún así, no le gustaba que aquel hombre pareciera estar vigilándola. Quizá estaba siendo paranoica, tal vez era un tipo normal esperando a alguien y por casualidad lo había pillado mirando en dirección a la ventana de su piso.
Necesitaba ducharse y dormir, tal y como le había dicho a Tanya. No estaba siendo ella misma. Mañana vería las cosas de otra forma. Le había pasado algo extraordinario, cierto. Había tenido un encuentro (no, dos) con una criatura sobrenatural pero, tal vez, fuera algo aislado. Seguro que había montones de personas en el mundo que vivían experiencias inexplicables una vez y luego tenían vidas normales. El suceso paranormal se convertía en una anécdota. Sí, eso es. Seguro que ya no le ocurría nada tan extraño el resto de su vida.
Lotte se río nerviosamente, le estaban temblando las manos.

¿Qué hará Lotte ahora? (Votación finalizada)

Siguiente capítulo

Anuncios

5 comentarios en “La oscuridad te llama (II)

  1. Qué típico, la protagonista ocultando lo que ha pasado realmente a su compañera, no vaya a ser que la tomen por loca de la cabeza. Lo entiendo perfectamente. El siguiente paso natural sí, es querer pegarse una ducha y dormir tranquilamente. Pero la conozco un poquito, esta tía se pasará la noche en vela vigilando desde la ventana, escudriñando cualquier rincón buscando cualquier cosa que fomente su paranoia 😉

    Le gusta a 2 personas

    1. La alternativa era contarle lo que ha pasado y que le diga que ha visto muchas pelis de miedo. Cosa que es otro tópico, ¡no se puede ganar en el género! 😉

      Siempre pongo entre las opciones de la encuesta lo que yo considero la alternativa sensata, en el anterior capítulo fue la que menos votos tuvo con diferencia. Cosa que me encanta. Ja, ja. De hecho, parte de mí habría querido que hubiera ganado la más loca (patada en la entrepierna).

      Me encanta eso de «la conozco un poquito, esta tía se pasará la noche en vela vigilando desde la ventana». Genial, Nair. Las votaciones también definen la personalidad de la prota, ya que nuestras acciones dicen mucho de nosotros. 🙂

      Le gusta a 1 persona

      1. Pues yo voté por la patada en la entrepierna, a ver si el relato tiraba un poco por la comedia, pero visto lo visto, Lotte es una tía normal, sensata (como bien dices) y creo que definitivamente se va a quedar vigilando. Estoy deseando leer el nuevo capítulo 😊

        Me gusta

    2. En principio la idea es terror más o menos “serio”, no quiero dar pistas del subgénero en el que se va a encuadrar la historia pero estoy seguro de que los más frikis se lo olerán ya. Aunque no soy reacio a ir poniendo algo de humor, sobre todo humor negro que es el que más casa con el terror. 🙂

      Le gusta a 2 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s