Mis 7 pesadillas favoritas

El terror surrealista es uno de los tipos de terror que creo más inexplorados en el cine de género. En la literatura tiene algo más de representación, pero tampoco demasiada. Lo cual es una pena, el surrealismo podría ser una fuente casi inagotable de terror.

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Eight’s Visit por Xephio bajo licencia Creative Commons 3.0

Pensándolo un poco, entiendo el porqué tras la rareza del terror surrealista. Por parte de los cineastas y autores el terror de vertiente surrealista presenta unas dificultades en su creación que las formas de terror más tangibles como casas encantadas, asesinos slasher o monstruos no tienen. Estos subgéneros tienen fórmulas tan arraigadas que las historias prácticamente se escriben solas. En contraposición, enfrentarse a la tarea de hacer una obra de terror surrealista es algo desolador, «¿por dónde empezar? ¿qué se supone que tengo que escribir?»
Bajo la perspectiva de la audiencia, el terror surrealista corre el riesgo de alienarla. Si puede suceder cualquier cosa y nada está sujeto a reglas, ¿qué sentido tiene implicarse con la historia?
Pero el terror puede permitirse un lujo que el resto de géneros no puede: el terror no tiene por qué ser justo. Tal vez, los protagonistas nunca tuvieron la posibilidad de vencer. ¿No es eso horrible? Por supuesto que lo es pero, ¿acaso no es horrorizar una de las metas primordiales del terror?

¿He picado ya vuestra curiosidad, adictos al escalofrío? Eso espero. Pese a lo que he dicho antes, el terror surrealista no es tan inalcanzable como pudiera parecer. Hay toda una fuente de inspiración para este tipo de terror: las pesadillas.

En esta ocasión quiero compartir con vosotros algo muy personal: mis siete pesadillas favoritas.

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Little Girl por DareGB bajo licencia Creative Commons 3.0

Suena raro hablar de pesadillas favoritas, lo sé. Una pesadilla es algo que se sufre, te impide dormir bien. Y sin duda las sufrí en su momento, no me malinterpretéis. Eran pesadillas tan vívidas que de niño me revolvía inquieto en la cama y forcejeaba como un poseso mientras soñaba. Con tanta violencia forcejeaba, de hecho, que la pared contigua a mi cama comenzó a parecerse a la superficie de la luna. Hacía hoyos en aquella pared a base de rodillazos.

Y aún con todo no puedo evitar encontrarlas interesantes. Hasta el punto de escribirlas en un cuaderno, como la protagonista del juego Yume Nikki, para que no se me olvidasen.

Sin más dilación, viajemos a mi siniestro subconsciente con mi top 7 de pesadillas favoritas:

7. La araña en el umbral

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Fotografía del Dr. Lee Ostrom bajo licencia Creative Commons 2.0

Cuando era muy pequeño no sólo tenía pesadillas normales, sino que de forma infrecuente también tenía terrores nocturnos. Un terror nocturno es un trastorno del sueño que se caracteriza por parálisis muscular y la creación de figuras terroríficas por parte del cerebro en un estado de semivigilia. Pensad en ello como en una especie de «realidad aumentada del terror». Durante uno de estos episodios tuve la visión de una enorme araña que había cubierto por completo el acceso a mi cuarto con su telaraña. Sus multiples ojos parecían desafiarme a que intentase salir de mi habitación. No habría intentado salir del cuarto aunque hubiera podido moverme.

6. La ficha de ajedrez

Como la pesadilla anterior, esta también fue un terror nocturno. En este caso se trataba de una ficha de ajedrez: el caballo. La ficha de ajedrez no sólo tenía la altura de una persona adulta sino que en lugar de estar esculpida parecía más bien la parte superior de un caballo disecado.

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Detalle de la fotogafría Reflected Chess Pieces de Andrew Askew bajo licencia Creative Commons 2.0

5. El toque de la muerte

Tengo que confesar que se metían bastante conmigo de pequeño, ahora lo llaman bullying pero para mí entonces era «la tortura del día» (no es de extrañar que Déjame Entrar sea mi película favorita). Sabiendo esto, lo que voy a relatar a continuación va a parecer más una fantasía que una pesadilla:
Como una versión gore del rey Midas, tocando a la gente la hacía reventar en una explosión de sangre y vísceras. Al principio, reservaba mi poder para los niños que odiaba pero pronto empecé a tocar a cualquiera que se cruzase en mi camino. Matando a inocentes simplemente porque podía hacerlo. Mi kármico final ocurrió cuando me encontré con otro niño que tenía el mismo poder que yo y nos agarramos a la vez.

4. Mundo caníbal

Esta pesadilla presentaba un mundo distópico en el que todas las fuentes de alimento habituales habían dejado de ser nutritivas para el ser humano. Tan sólo una cosa podía impedir la muerte por desnutrición: la carne de otras personas. En las ruinas de la civilización se formaban tensas alianzas para darnos caza los unos a los otros.

3. Choza de la bruja

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Bruja del juego Atmosfear

Esta pesadilla presentaba un escenario de fantasía oscura. En un claro en el bosque había una choza en la que vivía una bruja. La choza que por fuera tenía unas dimensiones bastante modestas, tenía un interior inconmensurable. Dentro de la choza aguardaba una grotesca bruja con una cabeza que parecía hecha de cera a medio derretir. La bruja pese a su hórrido aspecto tenía un comportamiento cordial con los visitantes y los guiaba a través de hileras de mesas con bancas a los lados.
Sobre cada una de esas mesas había varias bolas de cristal. La bruja se detenía cuando el visitante actual llegaba hasta la mesa que le pertenecía. En esa mesa, su mesa, se desplegaban ante él o ella un conjunto de bolas de cristal.

Esas bolas de cristal mostraban realidades alternativas, otras vidas en las que el visitante tenía otros amigos, otra profesión, otra pareja, etc.
Se podía ver gente consumida, sentadas frente a sus mesas; contemplando con ojos febriles sus vidas alternativas. Embebidos en el contenido que las esferas le mostraban. En algunas bancas se sentaban ancianos, mientras que en otras bancas no había más que pilas de polvo y huesos.

2. El castillo y el zarzal

Me gusta pensar que esta pesadilla se ambienta en el mismo universo que la anterior. Aunque quizá sea darle demasiado crédito a mi subconsciente el pensar que es capaz de crear sus propias «series». En cualquier caso, en esta pesadilla llegaba a un castillo con un zarzal cercano. El castillo estaba abandonado. No había nadie ni en el patio de armas, ni en los torreones, ni en las mazmorras. Nadie. El castillo estaba completamente desierto. Examinando más cerca las piedras que constituían el castillo, comprobé que estaban talladas con la forma de caras. Y para mi horror, unas pocas de estas piedras tenían ojos, lenguas y dientes mezclados de forma antinatural con la roca. Lo más parecido con lo que lo puedo comparar esas imágenes es con el Behelit del manga Berserk.

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Por más que intentaba encontrar a otra persona no lo conseguía. Estaba completamente solo. Más allá del castillo había unos cenagales pero alejándome más volvía de manera inexplicable al castillo y al zarzal.
A medida que pasaba el tiempo, la soledad se apoderaba de mí. Al final sentía como algo en el zarzal me llamaba. Me introduje dentro del zarzal, haciendo caso omiso a las heridas que las espinas me hacían al rasgar mi piel. No volví a salir del zarzal y una nueva piedra se añadió al castillo. Una piedra con mi rostro.

1. Bucle infinito de ir a la cama

Esto quizá va a parecer extraño, y puede que decepcionante comparado con los anteriores ejemplos, pero la pesadilla más terrorífica que haya tenido jamás fue un bucle infinito de una escena en la que me veía a mí mismo, en tercera persona, metiéndome en la cama. Una y otra vez. El ciclo parecía no tener fin, hasta que por fin desperté. Esa pesadilla se me hizo muy agobiante y me levanté con nauseas. Me fue imposible dormir aquella noche no fuera que se reanudase el bucle.

Y esas son mis 7 pesadillas favoritas, adictos al escalofrío, ¿cuál ha sido la pesadilla que más os ha marcado a vosotros? Compartidla si queréis en los comentarios.

Puede que el futuro del terror surrealista no esté en el cine ni en las novelas sino en el cómic, uno de los artistas que mejor refleja el sinsentido de las pesadillas es el japonés Junji Ito. El origen del mal en sus historias a menudo queda sin explicar y sus personajes se comportan de forma extraña… igual que en los sueños.

Si os ha gustado el artículo, tal vez os guste el serial de terror La oscuridad te llama del que soy autor y en el que los sueños tienen un papel relevante aunque más fantástico.

¡Hasta la próxima, adictos al escalofrío!

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8 comentarios en “Mis 7 pesadillas favoritas

  1. Me fascino la historia del castillo, sobre todo porque escribo cuentos de terror y suspenso, y la verdad no había pensado en los sueños como fuente de historias. También tuve pesadillas en las que no podía despertar y cuando lo hacia, estaba exhausto.
    Me gustó mucho tu entrada, saludos

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  2. Sir Beltxi

    Como buena niña hiperactiva, mis sueños infantiles estaban plagados de pesadillas. Normalmente soñaba con payasos, arañas o muñecas de porcelana, que me daban auténtico terror, pero la llegada del Ritalin a mi vida, marcó un antes y un después en mis pesadillas. Éstas comenzaron a hacerse mas surrealistas (pasillos que se derretían a mi paso, bolas gigantes que me perseguían) pero también mas terroríficas. La que mas miedo me daba, y que se acabó convirtiendo en mi pesadilla recurrente, trataba sobre mi, perdida en una casa desconocida y tratando de buscar la salida mientras ALGO me perseguía. No llegué a ver nunca a ese algo, no sé si era un monstruo con tentáculos o un mono con una ballesta, solo sé que me aterrorizaba. Pero lo peor no era el sueño en si, si no que llegados a un punto, soñaba que me despertaba. Y creyendo que ya estaba despierta, la pesadilla comenzaba a repetirse, en mi propia casa. Esa sensación estar despierta y viviendo la pesadilla era horrible…
    Años después, el psicólogo me enseñó maneras de acabar con un sueño, aunque yo las apliqué bastante mal… Cuando quería salir de una pesadilla, introducía en el sueño una larga escalera de mano. Trepaba hasta arriba del todo y una vez ahí, me tiraba. Antes de llegar al suelo, me despertaba. Tiempo después alguien me dijo que eso era peligroso, porque hubiese podido morir en el sueño, lo cual no sé si es verdad.
    A mi también me influyó esto en mis futuras elecciones de cine, y mi saga favorita es Pesadilla en Elm Street.

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    1. Muy duro lo de soñar dentro de la pesadilla que te despiertas, ¿eh? Y, ciertamente, hay veces que da más miedo lo que no se ve que lo que se descubre, por horrendo que sea. No creo que sea demasiado malo lo de morir en los sueños o yo estaría cien veces muerto por infarto de miocardio o loco… bueno sobre lo segundo el jurado aún está pendiente de resolución. 😉
      A mí de Pesadilla en Elm Street sólo me gustan (pero mucho) la primera y la tercera. La tercera es la de guerreros del sueño, ¿no?
      Muy interesante tus experiencias, Sir Beltxi. Siempre un placer tenerte por aquí. 🙂

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      1. Sir Beltxi

        Si, la de los guerreros del sueño es la tercera. Opino como tú, las mejores son la primera y tercera y la última (La nueva pesadilla de Wes Craven) que tenía un rollo muy meta, a lo Scream. Aunque le tengo mucho cariño también a la cuarta, porque es la primera que vi y porque me fascina la idea de que Alice “absorba” las habilidades de sus amigos a medida que van muriendo.
        Un placer como siempre leerte!

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  3. Sueños, hace tiempo que no recuerdo los que tengo. Pero es extraño y fascinante con las cosas que uno encuentra de ellos. Yo creo que es por mi irregulares horas de sueño que, a veces, sueño despierto y es como si viera una película. Algunas no tienen mucha importancia, otras son curiosas. El terror surrealista es bastante interesante, pero creo que no se aborda con el debido respeto que se merece porque seria demasiado fuerte (o olvidado) para una cultura como la nuestra. El cine esta contaminado, la literatura esta pasando por lo mismo. Quien quita que un futuro salga algo que valga la pena.
    ¡Un abrazo!

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    1. En los cómics es posible que sí que tenga una representación muy fuerte con Junji Ito como digo en el artículo. Te recomiendo que leas algunas de sus historias y luego me dices. Sobre todo una titulada «El misterio de la falla Amigara», muy extraña, muy terrorífica. Se hace referencia a que “eso” ha ocurrido antes pero nunca se explica el por qué de su origen y de algun modo eso te deja más jodido y hace que la historia sea mejor que si hubiera un motivo, una explicación.

      Tienes razón en que la industria está poco preparada ahora mismo para crear una buena obra de terror surrealista, se me ocurre Eraserhead pero de esa peli ya hace muchos años, quizá dentro de unos años más veremos buenas obras de terror surrealista. Se supone que el arte es ciclico, ¿no?

      ¡Un abrazo y gracias por pasarte, Vannert!

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