Mujeres en el terror: víctimas, supervivientes y asesinas

MCDJEBO FE008

El cine de terror tiene mala fama en lo que concierne a la representación de mujeres, sobre todo el subgénero slasher en el que para que la protagonista sobreviva como la final girl ha de ser virgen. Su pureza, la garantía de que llegará viva hasta los títulos de crédito. Las chicas que tengan sexo, en cambio, morirán a manos del asesino de turno. O al menos esa es la creencia.

Se acredita a Carol J. Clover como la autora que acuñó el término final girl en su ensayo sobre los roles de género en el cine de terror «Men, Women, And Chain Saws: Gender In The Modern Horror Film». Clover asegura que la final girl es una heroína masculinizada mientras que el asesino, por su parte, a menudo es un hombre feminizado. No estoy de acuerdo con este argumento; si bien es cierto que hay asesinos feminizados en el terror, éstos no son la norma sino casos concretos como pueda ser Norman Bates de Psicosis (1960), reprimido sexualmente a causa de su madre, o Buffalo Bill del Silencio de los corderos (1991), asesino en serie que arranca la piel a mujeres con el deseo de convertirse en una.

Ripley vs Alien Queen
«Aléjate de ella, puerca» — el final de Aliens es una lucha entre dos madres.

Respecto a la masculinización de la heroína del cine de terror haría la siguiente pregunta: ¿Acaso una heroína de cine de terror es menos mujer por defenderse físicamente del asesino (o monstruo)? El terror es quizá el género más primario de todos y la trama de muchas películas de terror a menudo puede resumirse como «no te dejes matar (o comer)». El instinto de supervivencia es algo primitivo y está presente tanto en hombres como mujeres. Quizá haya quien critique personajes andróginos como el de Ripley en Alien, el octavo pasajero (1979). El guion original de esa película era bastante neutral en cuanto al sexo de los personajes, razón por la cual se llaman todos por los apellidos. No es algo necesariamente malo; a veces la gente es simplemente gente, independientemente de su sexo.

Sin embargo, en la secuela Aliens: el regreso (1986) Ripley es decididamente una mujer e incluso resulta interesante cómo el enfrentamiento final es entre dos figuras maternales. Ripley defiende a Newt, la hija que ha “adoptado”, mientras que la Reina Alien tiene la intención de vengarse por la muerte de su prole. Además, a lo largo de la película Ripley demuestra su competencia ante los marines una y otra vez. Si me lo preguntáis a mí, Aliens es una película feminista de principio a fin.

Las armas usadas por los asesinos también han querido verse como fálicas. Afirmación por la que no puedo más que enarcar una ceja; cuchillos y machetes penetran la carne e incluso un martillo que no cuenta con una hoja afilada sigue teniendo un mango. Cualquier arma usada por el antagonista de una cinta de terror puede recordar a un pene… si el espectador se empeña en ver falos. La única arma que se me ocurre que pudiera recordar a una vagina en lugar de un falo son unas tijeras de jardinería como las de Cropsy en The Burning (1981) e incluso entonces habría algún listillo incorfomista que diría que son penes en cruz.

Es más, el uso de armas diría que podría ser más femenino que masculino. Un hombre asesino puede estrangular con sus propias manos a sus víctimas, mientras que las asesinas pueden servirse de cuchillos y machetes para cubrir la diferencia de poderío físico entre sexos. Esto queda bastante bien representado en el slasher hongkonés Dream Home (2010) donde la protagonista es la asesina y sus víctimas, en su mayoría hombres, la habrían derrotado de no ser por el empleo de sigilo y armas.

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La asesina de Dream Home sabe improvisar.

Jason es el icónico asesino de la saga Viernes 13 pero a veces los aficionados parecen olvidar que fue la madre de Jason, Pamela Voorhees, quien lo inició todo en la primera entrega (1980). En Viernes 13, al contrario que en muchos otros slashers, había una justificación retorcida para la asociación del sexo con la muerte. Jason había muerto ahogado porque los monitores del campamento estaban ocupados retozando en lugar de estar vigilando a los niños. Por ello Pamela desata su ira homicida sobre los lujuriosos jóvenes, en venganza por la muerte de su hijo. Pamela Voorhees, como la Reina Alien, es un ejemplo de maternidad monstruosa.

Sí, la asociación «si tienes sexo, mueres» de los slasher me temo que es cierta. En Halloween (1981) Michael Myers mata a jóvenes que tienen sexo, ¡empezando por su propia hermana! No obstante, algo bastante curioso, es que en uno de los primeros slashers Navidades Negras (1979) era bastante progresista; los personajes femeninos hablan abiertamente de sexo y la heroína es una mujer decidida a tener un aborto pese a las agresivas insistencias para que no lo haga de su novio. En Navidades Negras mueren por igual vírgenes y mujeres sexualmente activas. La autora de este artículo (en inglés) sostiene que Navidades Negras es más relevante ahora que nunca ya que el asesino es un acosador y guarda ciertos paralelismos con un troll de Internet antes de que estos existieran.

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Navidades Negras se atrevió a tratar temas tabú, como el aborto.

Navidades Negras es una excepción, claro, la sexualidad femenina en el terror rara vez es presentada bajo una luz positiva, dirán algunos. Y tendrán razón en parte, los poderes telequinéticos de Carrie (1976) se activan cuando a la protagonista le viene su primera regla, en Ginger Snaps (2000) la hermana de la protagonista es mordida por un licántropo… precisamente atraído por el olor de la sangre de su primera menstruación y en Jennifer’s Body (2009) el personaje epónimo es una joven que se convierte en una súcubo que usa su sexualidad para atraer a hombres y devorarlos. Pese a todo, aunque pueda parecer que esas películas se limitan a señalar el despertar sexual femenino como algo malo, tratan sobre mucho más. Son coming-of-age stories, Carrie es tanto la víctima como el monstruo; una inadaptada que sufre bullying que desatará sus terribles poderes cuando el mejor día de su vida se ve truncado por una broma pesada. Ginger Snaps trata sobre la relación entre dos hermanas que son parias pero se tienen la una a la otra, por no hablar del tema subyacente: el rechazo a hacerse mayor. Y la moraleja de Jennifer’s Body es que tu mejor amiga quizá no sea tan buena persona como creías. Hay que tener cuidado con las relaciones tóxicas como dicen los libros de auto-ayuda.

¿Es machista el terror entonces? A veces. Como cualquier otro género cinematográfico. ¿Qué me decís de las comedias románticas? Sí, hay personajes estereotipados y las escenas de sexo venden (no cabe duda), pero, con el guion apropiado, los  personajes femeninos en el terror pueden ser tan memorables como sus contrapartidas masculinas, si no más.

Las mujeres en el terror, ya sean víctimas, heroínas, asesinas… o incluso monstruos, son relevantes en el género. Eso os lo puedo asegurar.

 


Entrada originalmente publicada el Día Internacional de la Mujer Trabajadora (8 de marzo) en la extinta Terror Team.

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